Salud ambiental en niños: un desafío crítico de nuestro tiempo

Al estudiar una cohorte de niños del centro de la ciudad de Nueva York, mis colegas y yo descubrimos que muchos de los niños estuvieron expuestos prenatalmente a diversos contaminantes del aire, pesticidas, productos químicos disruptores endocrinos y metales. A los 7 años, el 25% de los niños tenían sobrepeso u obesidad, más del 25% tenía un diagnóstico de asma y el 15% había experimentado un retraso en el desarrollo cognitivo o motor que podría afectar su capacidad de aprendizaje. Todo lo contrario a un ambiente saludable donde se estimula el intelecto del niño (implementando juegos didácticos como adivinanzas, acertijos, etc).

Un niño en el estudio se ve afectado por asma y problemas de desarrollo. Los biomarcadores en su sangre del cordón umbilical mostraron una exposición medible a una serie de químicos tóxicos. Pero él proviene de una familia de bajos ingresos y con eso va una gran cantidad de estresores nutricionales y sociales que juegan un papel importante en las enfermedades infantiles y los problemas de desarrollo.

¿Existe una conexión entre cada una de estas exposiciones prenatales y su mala salud? ¿Qué pasa con la combinación de estos insultos? Como investigadores en la salud ambiental de los niños, tenemos el desafío de desentrañar el misterio y compartir nuestro conocimiento porque hay mucho en juego para los niños. Ahora, para el ansioso estudiante, médico, investigador o creador de políticas, hay un libro de texto histórico sobre las muchas facetas de la salud ambiental de los niños editado por dos eminentes pioneros en el campo, Philip Landrigan y Ruth Etzel. Ambos son pediatras y tienen una larga experiencia en unir los mundos de la investigación y la política.

El Libro de Texto de Salud Ambiental Infantil es oportuno y proporciona una visión general integral e informativa de esta disciplina. Las estadísticas recientes nos dicen que, según algunos indicadores, la salud de los niños en todo el mundo está empeorando, con serias implicaciones para su bienestar futuro y el de la sociedad en general. En las últimas décadas, las tasas de discapacidades del desarrollo, asma, obesidad, diabetes y ciertos tipos de cáncer en los niños han aumentado. Como con todas las enfermedades, su etiología es compleja y requiere los esfuerzos concertados de no solo epidemiólogos, estadísticos y científicos de exposición, sino también biólogos moleculares y genetistas para descubrir los diversos factores involucrados. Además de la genética, los factores ambientales, incluidos los contaminantes tóxicos y contaminantes en el aire, el agua y los alimentos, los déficits nutricionales y el estrés psicosocial, han surgido como factores causales importantes, capaces de interactuar con la predisposición genética y entre sí para causar daño. La concurrencia de tales factores en las poblaciones minoritarias y de bajos ingresos ha dado como resultado disparidades impactantes en la salud y el desarrollo infantil que recién ahora comienzan a atraer la atención que han merecido durante mucho tiempo. La amenaza ambiental general del cambio climático, resultante de la quema de carbón y otros combustibles fósiles, ya ha causado un sufrimiento desproporcionado en la salud de los niños pobres y está poniendo en peligro su bienestar futuro.

Los niños son los más afectados por el fracaso de los gobiernos para abordar las amenazas ambientales: según la OMS, el 36% de todas las muertes infantiles en todo el mundo son atribuibles a causas ambientales y el 43% de la carga ambiental total de la enfermedad recae en los niños menores de 5 años. La solución a este problema es la integración de políticas sociales y ambientales centradas en la protección y la crianza del niño en desarrollo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *